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viernes, 31 de octubre de 2008

La novia del Cuerno de Oro

Tal Como Somos (Editorial de la Revista Telva)

La novia del Cuerno de Oro

"Desde 1981 hasta el año 2000, el número de bodas en España ha aumentado un 7,13 por ciento. En el año 2001 se celebraron 208.057 matrimonios". Leía estos datos del INE hace unos días, justo cuando en TELVA preparábamos nuestro suplemento NOVIAS, con más de 220 páginas y cientos de vestidos de novia con las últimas tendencias. Sin duda, los españoles apuestan por casarse. La semana pasada, en un viaje a Turquía, recordaba estas cifras. ¿Por qué? Recorriendo como cualquier turista la enigmática Estambul, visité la colina de Calinca, la más alta de la ciudad. Desde allí se divisa la más bella panorámica del Mar de Mármara, el Bósforo y el famoso Cuerno de Oro que separa en dos esta sorprendente urbe, refugio de tres culturas. A principio de los años ochenta, en lo alto de la citada cima de Calinca, se construyó un famoso café donde cada fin de semana, desde entonces hasta hoy, acuden las parejas de recién casados todavia vestidos con sus trajes de boda, para prometerse amor mientras toman un aromático té turco.

Un detalle llamó mi atención: todos los trajes de las novias que esa tarde habían coincidido en Calinca eran recargados, brillantes, barrocos. La influencia de Oriente, pensé, mientras rememoraba las fotos de nuestro suplemento... desde luego el minimalismo, aquello de menos es más, no ha calado en los vestidos de novia en ningún lugar del mundo. En Francia, España, Estados Unidos o Estambul, las mujeres, cuando eligen su ropa para casasrse, siguen apostando por el exceso en tejidos y cortes. Parece ser que la simplicidad en el diseño no tiene cabida ese gran día. En China son las perlas, en India los bordados, en Rusia las diademas, en España las largas colas de tul.... los excesos tan sólo cambian de destino geográfico pero no de motivo. Pero ¿qué importa? Ese día todas las mujeres nos sentimos un poco princesas y bastante protagonistas. También todas hemos oído hasta la saciedad que lo importante es no ir disfrazada sino mantener tu estilo. Pero, ¿qué tiene en común el estilo diario de la mayoría, abonadas al jersey o la camisa con pantalón, con cualquier diseño de novia? Nada. Todas las mujeres del mundo aceptamos que la ropa de ese día apenas tiene que ver con nosotras. Y esto les sucede a todas las novias del planeta. La barroca y sobrecargada novia de la colina de Calinca que vi el sábado en Estambul, el día anterior con jeans y chaleco, me vendía una alfombra en el Gran Bazar. Era la misma mujer pero cientos de puntillas y bordados la habían convertido ese día, su día, en la princesa del Cuerno de Oro. ¿Que otro traje es capaz de tal milagro? Ninguno.

Nieves Fontana L. (Directora de TELVA)

El vestido de novia, emblema del matrimonio

El vestido de novia, emblema del matrimonio

El matrimonio, ceremonia pública de un vínculo privado, presenta elementos comunes entre las distintas épocas, como por ejemplo, aunque condicionado por los diferentes momentos históricos, económicos y sociales, el vestido de novia. Este vestido ha sido siempre un signo de afirmación de un estado social (el conyugal) que está a punto de ser alcanzado, y de la adquisición de una nueva condición económica en un contexto que contempló durante mucho tiempo al matrimonio como un contrato estipulado entre los padres de los novios. Con la evolución de las costumbres y la aparición de una nueva mentalidad, el acontecimiento movería intereses y recursos cada vez más amplios. La celebración, sea religiosa o civil, es esperada con impaciencia por los novios, requiere gastos considerables e involucra a un número cada vez mayor de personas, aunque el centro de atención, ahora y hace siglos, es la novia y el vestido que lucirá.

La novia romana vestía una túnica blanca tejida en rayas verticales y con un cinturón anudado con el "nudo de Hércules", que sólo el marido podía deshacer, y un manto color azafrán, el mismo color que las sandalias

En el cabello, peinado con seis trenzas unidas por una cinta, llevaba un velo anaranjado (flammeum) que le cubría el rostro, y sobre el velo, una corona de mejorana y verbena. Los vestidos nupciales tenían, como el resto del vestuario romano, un aspecto muy sencillo y lineal que se enriquecería con nuevas telas y joyas procedentes de Oriente, hasta alcanzar el fasto de la época imperial. Con posterioridad, el refinadísimo gusto bizantino influiría con su riqueza al romano, y es esta fastuosidad, oficialmente reconocida, la que distingue al vestido de novia en estos siglos.

En el siglo XII apareció el vestido de cola, acompañado por una serie de leyes suntuarias referentes al lujo, que declaraban la guerra a los fastos desenfrenados. La novia se ponía sobre la camisa plisada una chaqueta forrada de armiño de las que solo se veía el borde, el cuello y los puños; sobre la misma, otra chaqueta bordada en oro de seda verde con grandes mangas que llegaban hasta el suelo. Un cinturón-joya ceñía la cintura.

En el siglo XIII, época de la burguesía naciente, también el vestuario femenino registró una mayor variedad de líneas, con mangas muy ajustadas que, gracias a la aparición de los botones, podían separarse del vestido. Valentina Visconti, al casarse en 1389 con Luis de Turena, entró en París llevando una chaqueta de escarlata - valiosa tela teñida de este color - bordada con perlas y diamantes, exhibiendo en su cabeza una corona de flores de oro.

Beatriz de Este inspiró los modelos de su época. Diseñadora avant la lettre y embajadora en toda Europa, lució vestidos bordados con perlas y diamantes, dando vida a un estilo que estuvo muy de moda en el siglo XV. Así, por ejemplo, para los vestidos de novia de Mannina de Médicis y Bianca María Sforza se realizaron mangas ricamente bordadas.

El vestido de Lucrecia Borgia, esposa de Giovanni Sofrza, realizado en brocado de oro y plata, con una larga cola, causó sensación en 1493. El matrimonio era, para todas las clases, una ocasión para hacer alarde de riqueza.

El siglo XVII estuvo dominado por el gusto barroco. El elemento de seducción de este siglo fue el escote cubierto por ligerísimos velos. Entre las novias famosas de la época se encuentran María de Portugal, que se casó con Alejandro Farnesio, y que lelvaba un vestido blanco bordado en oro, y María de Medicis, que vestía de "blanco y ricamente adornada" cuando se casó en octubre de 1600 con Enrique IV, rey de Navarra. La reina tuvo un gran éxito, con un escote cuadrado de su creación, bordeado por un collar rizado. Aunque en el día de sus bodas las novias estaban autorizadas a llevar vestidos muy especiales, confeccionados con telas preciosas, y a lucir joyas, para las muchachas se invocaba habitualmente la sencillez.

El siglo XVIII se vió influido en sus tres periodos (Barroco, Rococó, Neoclasicismo) por el estilo francés. La prenda principal fue la andrienne, vestido muy escotado y ceñido, de cuyos hombros bajaba un manto con una ancha cola. Con esta línea se realizó el vestido de novia de Carlota Aglae de Orleans en 1720.

En 1813 hizo aparición en el Journal des Dames el primer figurín para vestido de novia realizado en blanco; fue en este periodo cuando la simbología de los colores adquirió un claro significado. La condiciión femenina requerida, hecha de pureza, castidad y humildad, estaba representada por las blancas sedas del vestido nupcial. En 1854 se confirmó solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción, y el vestido blanco de novia recibió su bendición. El vestido de la Reina Victoria, que se conserva en un museo de Londres, era de satén blanco, tenía un corpiño ceñido con solapa y mantilla de encaje inmaculado. Blanco, con faille de seda, bordado en oro y plata, era el vestido que llevaba María Luisa de Austria en su boda con Napoleón Bonaparte. La princesa Sissi (Isabel de Baviera) lucía un estilo joven y altivo. Su vestido para la boda con Francisco José era de raso blanco con una larga cola bordada en oro y plata, embellecida por un manto con la misma ornamentación. En la cabeza, un velo de tul con motivos de rosas. También Margarita, al casarse en 1868 con el príncipe Humberto de Saboya, lucía raso blanco. El vestido, con una cola de casi tres metros de larga, estaba bordado con rosas, flores de azahar y margaritas.

Hacia fines de siglo, la novia debia contar con tres vestidos para el matrimonio: rosa para la recepción, en ocasión de la firma del contrato matrimonial; negro "de visita" para el matrimonio civil que precedía al religioso; blanco con velo para la ceremonia en la iglesia. Pero en esta época, el vestido blanco era patrimonio de la novia rica. "Cuando me casé llevaba vestido negro. Todas se casaban con vestido de lana y con la chalina era un vestido de lujo. Si era verano, el vestido era de lana ligera, pero siempre negro". Esto es lo que cuenta una campesina que se casó en 1899. En este periodo de matrimonios reales, los soberanos de la moda eran los modistos Worth y Erté.

En el siglo XIX la moda evolucionó notablemente; los vestidos nupciales se simplificaron, y eran de tafetan o satén. Después de la II Guerra Mundial las tendencias se inspiraron más en la simplicidad y en el aspecto práctico. La línea del vestido de novia suele ser romántica, fascinante en cualquier periodo de la historia. El matrimonio, tanto hoy como ayer, representa el momento más importante, que precisa de un vestido único, "símbolo del gran día", acaso alquilado en las casas de vestuario teatral, del mismo modo que se alquila un Rolls Royce o un Bentley.

Artículo aparecido en la colección de fascículos de miniaturas de perfume, como historia de la moda en general.

Bodas del siglo XX

Las modas cambian, y la moda nupcial no es una expcepción. Década tras década, las novias han elegido vestidos acordes con las tendencias de la época en que decidían pasar por el altar. Hemos hecho un repaso a las novias del siblo pasado, desde 1910 hasta el 2000.

Bodas del siglo XX

En otros siglos, las novias no tenían un traje específico para la boda. Utilizaban los trajes típicos de su región o bien alguno igual a los que vestían a diario, pero más rico y elaborado. Sin embargo, desde que la Reina Victoria de Suecia se casó en 1840 con un traje blanco, la nobleza la imitó y se convirtió en una tradición. En los países católicos el blanco ha sido un color que se ha asociado siempre a la pureza. Además, tras el dogma de la Inmaculada Concepción (1854) empezó a relacionarse con la virginidad. Es por ello que a principios del siglo XX era el color de las novias y así aparecía en las revistas de moda.

Aún así, en España no se extendió con tanta rapidez esta nueva moda. En las primeras décadas del siglo XX las mujeres todavía se casaban con vestidos oscuros, generalmente negros. El único adorno que se permitían eran los velos o las mantillas y los guantes blancos.

En ocasiones, los velos de encaje se pasaban de generación en generación y eran símbolos de estatus. Por ello aún hoy en día se suelen utilizar incluso en vestidos de corte sencillo.

Hacia los años 50 la influencia del rock and roll era evidente y llegó incluso a los trajes nupciales a través de faldas tobilleras con mucho vuelo y cancán. En los 60 y 70 el movimiento hippy se hizo notable con vestidos de corte sencillo, sin volumen, adornados con volantes o florecillas e imponiéndose los colores pastel.

La era del pop se filtró en los ochenta a modo de hombreras, mangas farol, escotes princesa y cancanes que aportaban mucho volumen.

Las novias de los noventa y el 2000 se dirigieron poco a poco hacia el minimalismo y la sobriedad, aunque el velo es un elemento que ha perdurado hasta este nuevo siglo y que parece que no nos abandonará.

De la revista "Casarse en Levante", año 4, nº 8

Historia del anillo de pedida

HISTORIA DEL ANILLO DE PEDIDA

Ofrecer a la novia un anillo en la petición de mano es una costumbre que se remonta al Antiguo Testamento y, en el siglo IX, el papa Nicolás I decretó que esta entrega se entendía como una declaración oficial de la intención de casarse.

Aunque determinar el origen exacto de esta costumbre es imposible, parece que ya los egipcios, en el siglo XIII a.C, intercambiaban alianzas, aunque con el fin de demostrar autoridad, en el caso de los hombres, y como elemento decorativo entre las mujeres ricas. Fue el archiduque Maximiliano de Austria, padre de Felipe el Hermoso, esposo de Juana la Loca, quien inició la tradición de entregar un anillo de oro con un diamante incrustado, en 1477, con motivo de la petición de mano de María de Borgoña y como símbolo de fuerza, pureza y valentía.

El diamante es una de las piedras que más fascinan al hombre desde hace 28 siglos, ya que por su belleza y su inestimable valor, se le ha asociado siempre al amor.

Pero durante ese siglo sólo los reyes y emperadores podían usas las alianzas de diamantes.

En la Edad Media, los caballeros enviaban un par de guantes a la mujer de sus sueños. Si ella los usaba al domingo siguiente en misa, era señal de que la petición había sido aceptada. Con el paso de los años se sustituyeron por un anillo.

Mucho antes de eso, los romanos fueron los primeros en utilizar anillos para atar, no sólo a la gente de su misma clase social, sino también a los prometidos en matrimonio.

Durante la ceremonia de pedida, el prometido entregaba a la familia de la novia un anillo de hierro, como símbolo de compromiso y solvencia financiera.

Originalmente, este acto era más importante entre los romanos que el rito nupcial en sí, que no pasaba de ser una simple formalidad, costumbre que siguieron los primeros cristianos, porque la boda en aquel tiempo no era una ceremonia tan elaborada como ahora, sino una simple afirmación de amor y obediencia mutua.

Además, los primeros cristianos no se opusieron al uso del anillo porque lo tomaron como un símbolo de compromiso, más que como un adorno.

La colocación del anillo en el dedo anular de la mano izquierda no fue por casualidad. También aquí los egipcios fueron determinantes, al considerar que la "la vena del amor" unía directamente esta extremidad con el corazón. Era circular para simbolizar que no tenía ni principio ni fin; que el amor era eterno.

Aunque fueran los egipcios los que se supone que crearon el anillo en el desarrollo del precinto o sello, los griegos, etruscos y romanos perfeccionaron el arte de hacer de estos objetos un ornamento más.

Durante la época romana, la mayoría de los ciudadanos utilizaban anillos de hierro, sólo los embajadores podían llevarlos de oro, lo que más tarde se extendió a senadores, cónsules, jefes y oficiales del Estado. A los esclavos les estaba prohibido su uso.

El anillo fue ya utilizado en la mitología griega cuando Prometeo se atrevió a robar fuego en el cielo para uso terrenal y Zeus le castigó, encadenándolo a una piedra en la cordillera del Caúcaso durante 30.000 años. Cuando fue liberado, fue condenado a utilizar un eslabón de la cadena en uno de sus dedos como anillo.

Ritos matrimoniales

En nuestro país el rito religioso más extendido es el católico, aunque en el resto del mundo existen otras formas de celebración, otras ceremonias para unir a la pareja. Seguidamente te mostramos los otros ritos, todos con la misma finalidad: el matrimonio.

Diferentes formas de casarse

Rito Hindú

La ceremonia nupcial hindú destaca por ser una celebración puramente colorista. El matrimonio se fundamenta en tres pilares: el dharma, que consiste en tener un compañero con el que cumplir los deberes religiosos, el praja, que se traduce en tener descendencia, y el último y no menos importante, el kama, que se basa en la obtención del placer sexual.

Durante la ceremonia la pareja se situa frente al brahmán (autoridad religiosa) que realiza tres pasos distintos para llevar a cabo la boda. El homa es la ofrenda que se hace al fuego sagrado, el panigrahena marca el enlace de los novios y el satapadi, en el que la pareja debe dar siete vueltas alrededor del fuego sagrado. Al finalizar los tres ritos se recitan diferentes textos sagrados.

Rito hebreo

Para la boda hebrea es tan importante la ceremonia como el previo compromiso de la pareja ante el rabino de la comunidad. Es tradición que el padre de la novia organice la petición de mano en la que el rabino escribe las condiciones o tenaim.

La ceremonia es rica en rituales: la lectura de las bendiciones, la presentación del anillo a la novia, siempre de materiales nobles como el oro o la plata. Los novios también deben beber de la copa de vino y romper la copa de cristal en memoria del templo de David que nunca fue reconstruido y finalmente deben besarse los libros sagrados. Durante todo el ritual, la pareja permanece bajo el talet, una especie de dosel, hasta el momento en que firman el contrato matrimonial o kinyan que ha leído previamente en voz alta el rabino.

Rito musulmán

La ceremonia musulmana puede variar considerablemente según sea el país en el que se celebre. De hecho, la ceremonia oficial da comienzo cuando los dos futuros esposos acuden, sin ningún tipo de coacciones, al responsable religioso o imán de la mezquita. Frente a él, los novios reclaman su intención de casarse libremente de acuerdo con los precetos de Dios y del Profeta Mahoma. A continuación se reciben las felicitaciones de los familiares y la novia recibe multitud de regalos. Durante el festejo concluidas las celebraciones que pueden prolongarse varios días, la madre de la novia entrega a ésta en matrimonio al futuro esposo.

Rito evangélico

Para los cristianos evangelistas el matrimonio no es considerado como un sacramento. El enlace se basa en una ceremonia que oficia el juez en el Registro Civil y otra que se celebra ante Dios y con la comunidad de la iglesia, frente al pastor, los familiares y amigos. Durante la ceremonia, que suele durar una media hora, se cantan himnos, se lee la palabra de Dios y tienen lugar las promesas de los novios y la plegaria de bendición. El resto de la ceremonia es muy parecido al de las bodas cristianas católicas en las que la novia suele vestirse de blanco o color similar para demostrar su pureza e inocencia.

Rito budista

La religión budista carece de ritos matrimoniales y es por ello que la celebración del matrimonio adopta tradiciones de distintos orígenes. Una de las influencias que más han marcado el rito budista es la predicción astrológica. En Thailandia, por ejemplo, el horario exacto de la celebración oficial lo determinan los monjes tras consultar las cartas astrales de los contrayentes. Durante la hora previa a la unión matrimonial, los monjes budistas entontan una salmodia mientras la pareja se posiciona ante ellos con la postura tradicional de respeto o wai: manos juntas, cabezas gachas y pies inclinados. Una vez ofrecidos los manjares a los monjes y al dios Buda, comienza la ceremonia santificando a los contrayentes con polen y agua sagrada, antes de recibir la bendición de los familiares. Después de un breve sermón del monje, la boda se da por finalizada.

Rito ortodoxo

Al igual que en el rito católico, durante la ceremonia ortodoxa se realiza el intercambio de anillos. Sin embargo, la parte mas importante del enlace es la imposición de las coronas, momento en que se culmina el matrimonio. Los novios son coronados por su significado bíblico, ya que en el Génesis se define al hombre y a la mujer como reyes de la creación. También tiene otro significado: la pareja, como dueña absoluta para gobernar su propia vida. Después de la coronación, con los padrinos situados detrás de los novios y el sacerdote delante de ellos, la pareja da tres vueltas alrededor de una mesa en la que se encuentra el evangelio, una copa y cirios. Las tres vueltas representan el misterio de la Trinidad y se realizan en círculo como símbolo de la eternidad. La ceremonia concluye con la bendición del sacerdote y la oración final.

Revista Casarse en Levante, año 4, nº 7

Una piedra para cada mes

La entrega del anillo de compromiso simboliza la selladura de un pacto de amor entre dos personas. La elección de la piedra preciosa que va a adornar la joya condicionará el precio y el color del anillo.

Pacto de amor a todo color

El diamante ha sido tradicionalmente considerado como la piedra nupcial por excelencia. Esto es así porque su color se asocia a la pureza de la novia y su dureza con la firmeza del compromiso adquirido por la pareja.Cada vez más, sin embargo, los dedos anulares de la prometida lucen anillos de oro, plata o platino con piedras preciosas de vivos colores.

El novio puede escoger entre adquirir una pieza que lleve una piedra preciosa natural (preciosa o semipreciosa), una gema creada o una sintética. Las primeras se encuentran en la naturaleza y son las más bellas porque conservan ese toque salvaje aún despues de ser pulidas. Las sintéticas, en cambio, no tienen esas rarezas pero poseen las mismas propiedades que las gemas naturales.. Finalmente, las piedras de imitación en apariencia pueden parecer iguales que las naturales pero realmente están hechas con vidrio, plástico o piedras de menor valor.

Sean como sean, las piedras preciosas siempre han despertado admiración por su belleza, por su color, por su luminosidad y por su forma.

Igual que con la ropa y los complementos, la moda dicta unas tendencias en cuanto a los colores de las piedras. Las posibilidades son infinitas, teniendo en cuenta que debe combinarse la forma, el tamaño y el material de la montura con el color de la piedra. Además de los gustos de la novia (porque todas las mujeres tienen una piedra preferida) el novio puede recurrir a algunos simbolismos y asociaciones que tradicionalmente se realizan con las piedras preciosas. Por ejemplo, la que relaciona las piedras con los meses del año.

Gracias a estas claves, ¿porque no escoger la piedra que se corresponda con el mes de la pedida, el mes de la boda o el mes del cumpleaños de la novia?

Una piedra para cada mes del año

Enero: Ágata

Mayo: Esmeralda o Turmalina Septiembre: Zafiro o Rayo de Luna
Febrero: Amatista Junio: Perlas Octubre: Ópalo
Marzo: Aguamarina o Jade Julio: Rubí o Granate Noviembre: Topacio
Abril: Diamante Agosto: Cornalina Diciembre: Turquesa

De la Revista "Casarse en Levante", Año 4, nº 7

El beso hecho historia

Hoy se besa a la familia, a los amigos, a los amantes... Pero, ¿cuándo se convirtió el beso en símbolo de la expresión de afecto y amor?

El beso hecho historia

Aunque es natural pensar que el beso siempre ha existido, no siempre se consideró de la misma forma. Es en las épocas primitivas cuando se encuentra su origen, y fue la madre hacia sus hijos la primera en manifestar su cariño de esta tierna forma*.

Hubo que esperar hasta el siglo VI para que la sociedad admitiera el beso entre personas adultas, y más concretamente parejas, como expresión de afecto. Fue Francia, el país romántico por excelencia, el que instauró la costumbre de que el beso era parte del cortejo entre dos amantes. En toda Europa se puso de moda esta tendencia, hasta que en Rusia se consideró que un beso era la mejor forma de que una pareja de novios sellase ante el altar su amor para siempre.

Hoy en día es completamente natural ver parejas besarse en la calle, en un parque, en un bar, pero no siempre ha sido así, sino que ha dependido del momento histórico.

Así, cuando llegó la Revolución Industrial, y el racionalismo imperó en las metnes humandas, las manifestaciones de amor se reprimieron. Y, por tanto, los besos pertenecían sólo al ámbito privado.

Tuvo que llegar el séptimo arte, en el siglo XX, para devolver a la escena pública un acto tan privado como es el besar. En la pantalla los protagonistas se besaban, y en las butacas, en la última fila, los espectadores también. Esta libertad en el cine, sin embargo, desapareció pronto con los comités de censura. Hubo que esperar a que finalizara el periodo de entreguerras y se acabara con los regímenes dictatoriales que imperaron en Europa y en muchos países latinoamericanos para que el movimiento hippy, el feminista y el ecologista devolvieran el color y la libertad a las calles. En mayo del 68, por ejemplo, el beso no representaba sólo un símbolo de amor, sino de rebeldía por lo impuesto. Los jóvenes disfrutaban del amro a plena luz del día, desobedeciendo a sus padres, que les pedían recato.

Y del fruto de esa expresión llegaron muchos de los jóvenes de hoy, que ahora disfrutan en lo privado y en lo público del arte de besar.

Revista Casarse en Levante, año 4, nº 7

* Dicen los naturalistas que viene del acto de la madre de masticar la comida para sus bebés, y luego introducirsela directamente en la boca desde la suya, de boca a boca. Vamos, un beso con lengua (nota de la transcriptora)

¿Qué papeles necesito?

¿Qué papeles necesito?

Para casarme por la iglesia

Empieza por decidir el lugar y pide fecha y hora con antelación porque en algunas iglesias la lista de espera supera el año. Después, tu parroquia se encargará de gestionar el papeleo, publicar las amonestaciones y llevarlo todo al templo. El matrimonio religioso, además, tiene valor automáticamente como matrimonio civil, así que no tienes que hacer nada más.

Te pedirán:

  • La Partida de Nacimiento: Que tienes que conseguir en el Registro Civil de tu localidad natal
  • La Partida de Bautismo: Que obtendrás en la iglesia en la que te bautizaste
  • El certificado de soltería eclesiástico: Que tendrás que solicitar en tu parroquia actual
  • El certificado del cursillo de formación prematrimonial
  • La Dispensa: Sólo es necesaria si los novios profesan cultos diferentes o existe algún impedimento que prevea el Derecho Canónico
  • El Atestado de Libertad: en el caso de que la boda se realice en una diócesis diferente a la de los contrayentes. Lo conseguirás en el Obispado

Para casarme por lo Civil:

Pide una solicitud de matrimonio en el juzgado del domicilio de uno de los dos contrayentes. Te darán una cita para entregarla junto a:

  • Una fotocopia del DNI
  • La Partida de Nacimiento, expedida por el Registro Civil de tu localidad natal
  • El Certificado de Empadronamiento o Residencia, que conseguirás en el Ayuntamiento en el que hayas residido los dos últimos años.
  • El Certificado de Soltería: Es una declaración jurada del Estado Civil y se hace ante el Juzgado.

En ambos casos, para obtener el Libro de Familia deberás ir al Registro Civil con el Certificado de Matrimonio en los 5 días posteriores a la ceremonia. Si estás de Viaje de Novios, puede ir un familiar por tí.

El Régimen Económico

Gananciales: Los bienes, el dinero o las deudas que obtendréis por trabajar o invertir después del matrimonio pasan a ser patrimonio de ambos. Los bienes anteriores a la ceremonia (privativos), los que vengan por herencia o donaciones, seguirán siendo de cada uno en exclusiva.

Separación de Bienes: Es la total independecia económica y cada cónyuge conserva la propiedad, libre disposición y administración de los bienes que tenía antes del matrimonio y de los que adquiera depués. La ley indica que cada uno contribuirá a los gastos comunes en proporción a sus recursos.

¡Tú decides!. Si has elegido los bienes gananciales, no tienes que hacer nada porque se aplican por defecto en toda España menos en Cataluña, Aragón, Vizcaya y Navarra. Si quieres cambiarlo (puedes hacerlo antes de la boda o durante el matrimonio) necesitas las Capitulaciones Matrimoniales, que es un documento legal que tiene que certificar un notario.

Si quieres más información, llama al Registro Civil de tu provincia.

De la revista Telva Novias, año 2005

Empresas organizadoras de bodas

Una boda no es algo fácil de organizar, ya que el resultado final depende de diversos elementos como la decoración, la coordinación de los invitados, la amenización musical o el servicio del convite. Esta es la razón por la que, cada vez más, se requiere de un experto asesor en la preparación de banquetes.

En buenas manos

Para conseguir una boda perfecta hay que coordinar trabajos diferentes entre sí. Se trata de un evento que depende del buen quehacer de muchas personas. Reconocer que los futuros esposos no siempre son expertos en todas estas facetas no es una vergüenza. Por el contrario, es importante ser consciente de las propias limitaciones si se quiere alcanzar el éxito esperado.

En España existen varias empresas que se dedican a organizar y supervisar bodas. Algunas de ellas vienen respaldadas por los hoteles donde se contrata el salón, otras son seleccionadas por los novios para que controlen todos los detalles que implica la organización de una boda. En el cine el coordinador de bodas aparece como un maniático del buen gusto, pero en realidad es alguien cuya especialidad consiste en saber coordinar a los diferentes proveedores y ser diplomático.

Cuando los novios contratan a este profesional desde el primer momento, el o la organizadora asiste a la pareja en la realización de los preparativos. Con su ayuda se verán las opciones para la ceremonia y le banquete nupcial, porque es distinto hacer la celebración en una casa particular que en el salón de un hotel.

Decidido el lugar, se dará paso a la contratación de las empresas proveedoras de los servicios necesarios para la celebración. Es aquí donde radica una de las principales características de un organizador de bodas, ya que de sus contactos y de la buena relación que mantenga con ellos dependerá el éxito de la boda.

El papel del organizador está en "supervisar que se cumplan todos los detalles. Desde el montaje de la decoración y la mùsica, hasta que los platos estén bien preparados y a tiempo".

Lo complejo del diseño

A la faceta de coordinación del organizador hay que añadir la de expertos en creación de amniebntes. Ya que la decoración puede ir desde el lugar de acceso a la recepción, arreglos florales, adornos con globos, mantelería, centros de mesa, cristalería, fuentes interiores y exteriores, recuerdos y fuegos pirotécnicos.

Para que la elección de estos detalles sea acertada, tendrán que ser acordes a la personalidad de la pareja y unidos al conjunto total del evento, algo que se conseguirá por medio de un adecuado asesoramiento por parte del especialista.

Nunca es tarde

Puede que hayas decidido con tu pareja hacerte cargo de la selección y contratación de los servicios. No obstante, puedes requerír un organizador para el mismo día de la boda.

La contratación de un organizador para el mismo día de la celebración permite que los novios se sientan como invitados dentro de su propia ceremonia, porque será otra la persona la que esté pendiente de matenenr todo en orden y controlar lo que está ocurriendo en cada instante del evento, impidiendo malentendidos y nervios propios de la ocasión.

Todos los invitados se sentirán atendidos porque el servicio incluye recibirlos y acomodarlos cuando los anfitriones tengan que ocuparse de otras cuestiones. Los padres de los novios no sienten la presión que supone el pensar que, mientras están ocupándose de un imprevisto, nadie se encargará de sus comensales.

De la revista "Casarse en Levante", año 4, nº 7

Las parejas de novios que contratan los servicios de una empresa organizadora de eventos son sin duda los más prácticos. Por falta de tiempo, ganas, o simplemente por comodidad, confían la celebración a un equipo de profesionales. Éstos se convierten en los responsables del éxito de la boda y, por tanto, en sus mejores aliados

Cada vez es más grande el número de empresas que se dedican a este tipo de asesoramiento para los preparativos de boda. Pese a la variedad, el funcionamiento es similar en todas ellas; los novios exponen sus preferencias, la empresa les aconseja teniendo en cuenta su experiencia y actúa como intermediaria entre la pareja y el servicio a contratar (banquete, catering, fotógrafo...)

El objetivo de estas empresas es descargar a los novios del evidente trabajo que supone concretar mil y un temas, evitarles preocupaciones y nervios y, el día de la boda, garantizar que estarán tranquilos para que sólo estén pendientes de disfrutar al máximo.

El servicio que ofrecen puede ser gratuito o puede incluir un pequieño desembolso extra por parte de los novios que irá destinado a sufragar los gastos de gestión de los organizadores.

Sea como sea, sus verdaderos ingresos no provienen de los bolsillos de los novios, sino de los acuerdos comerciales (comisiones) que tienen con los proveedores y establecimientos.

De la revista "Casarse en Levante", año 4, nº 8

Consejos de Belleza

Empieza la cuenta atrás

Ponte al día de los mejores tratamientos para estar impresionante en tu boda. Sigue este calendario y no perderás los nervios.

  • 3 meses antes: Es el momento de iniciar algún tratamiento corporal. En general, las mujeres que tienden a rebajar peso cuando están nerviosas deberían optar por los reafirmantes, para no perder tono cutáneo cuando adelgacen, mientras que aquellas que normalmente ganen algunos kilitos con el estrés harán bien en apostar por programas adelgazantes. Si quieres perder algo de peso, éste es el momento de hacerlo. Para que el traje te quede bien, no debes variar después de la última prueba.
  • 2 meses antes: Si el cutis presenta problemas, como granitos o puntos negros, comienza a cuidarlo. Este tipo de tratamientos requiere un mínimo de un mes para que la piel muestre las mejores y se reequilibre, por lo que interesa tener tiempo de reacción. Aunque no seas asidua de los institutos de belleza, date el placer de acudir a una sesión de masaje facial y a un tratamiento de hidratación intensa. Tu cutis estará más luminoso.
  • 1 mes antes: Éste es el momento de hacer las pruebas de peinado y de maquillaje. Por lo que se refiere al pelo, es más fácil salirse de lo habitual y probar con un recogido de fantasía, pero con el maquillaje es importantísimo que tú misma te veas guapa, no sólo el profesional que te maquilla. Si no sueles pintarte casi nunca, insiste en que quieres un look 100% natural o te sentirás disfrazada - e incómoda - el día de tu boda. Convierte la cámara en tu mejor aliada: no dudes en hacerte fotos durante las pruebas de peinado, de maquillaje y del vestido para observarte con más imparcialidad o poder comparar diferentes looks.
  • 7 días antes: Hazte una limpieza de cutis profunda, con una exfoliación intensiva, Así, prepararás la piel para el gran momento y se verá mucho más luminosa. ¿Vas de luna de miel a algún lugar de sol, como el Caribe? Por una vez (y sin que sirva de precedente) date dos o tres sesiones de Rayos UVA para preparar la piel. Recuerda: siempre separadas por un intervalo de dos días, como mínimo. No te pases con el bronceado facial, puede resultar poco favorecedor.
  • 3 días antes: Si te casas por la mañana, tal vez no tengas tiempo de hacerte un trabajo de color (tinte o mechas) en el cabello el mismo día de la boda, por lo que deberás dejarlo para estas jornadas previas. Cuidado con los cambios de imagen: éste no es el momento, pues si no te gusta el resultado, no tendrás tiempo de reaccionar. Si siempre vistes de negro o en tonos oscuros y en tu boda vas a ir de blanco, quizás debas dar a tu pelo un baño de un tono más cálido.
  • 2 días antes: No pruebes cosméticos nuevos para evitar riesgos de alergia. ¡No te daría tiempo a que se fueran las señales para el día de la boda! Una sesión de autobronceado, en casa o en un centro de estética, te dará algo de color y hará que resalte el blanco del vestido. Si quieres más intensidad, repite la aplicación pasadas seis horas. Con o sin autobronceado, nada como un "peeling corporal" para lucir un cuerpo satinado, lo que resulta muy favorecedor en los vestidos escotados.
  • 1 día antes: Hazte la manicura: piensa que enseñarás mucho el anillo y, con él, las manos. La pedicura te evitará dolores de pies inoportunos. Y si acabas bailando descalza, podrás lucirlos sin complejos. Aprovecha esta jornada para depilarte, incluidas las cejas. Si lo haces el mismo día, te pueden quedar marcas. Un "peeling" facial ligero y un tratamiento que potencie tu luminosidad mejorarán tu tez. Regálate un drenaje linfático. Te ayudará a deshincharte, ya que los días anteriores es muy común retener líquidos por los nervios.

Un maquillaje perfecto

Los consejos de Bobbi Brown, maquilladora de las estrellas de Hollywood

  • No es el momento de probar las últimas novedades. Nadie quiere verse en el álbum de fotos con un look pasado de moda hace años.
  • Escoge un colorete rosa, claro si eres rubia y fuerte si eres morena.
  • Elige una máscara "waterproof": aguanta más tiempo ¡y resiste mejor la acción devastadora de las lágrimas!
  • Bajo el arco de las cejas, aplica una sombra clara para dar luz a la mirada: en blanco si tienes el cutis claro, en melocotón suave o vainilla si eres más morena.
  • Los tonos de las sombras deben ser medios o claros, nunca excesivamente morenos. Por ejemplo, para delinear es estupendo el gris humo, el azul marino o el chocolate.
  • Los colores de los labios demasiado claros pueden dejar las facciones algo desvaídas. Es mejor usar el tono habitual como base y aplicar un ligero rosado o melocotón encima.
  • No te maquilles el escote: puedes manchar el vestido. Extiende muy bien la base por el cuello y, para igualar, ponte polvos de sol.
  • Evita los tonos metalizados e irisados porque resultan demasiado reflectantes en las fotos.

De la revista "Mujer Hoy", nº 305, 12-18 de febrero de 2005

Plan de belleza en 15 días.

Lucir un aspecto radiante el día de la boda no es sólo el resultado de un esmerado trabajo de maquillaje y peluquería el día d ela boda. Si quieres llegar al día "B" con la piel en plena forma te aconsejamos que diseñes un plan de belleza de al menos 15 días de duración. Si no tienes tiempo para confeccionarlo, aquí va nuestra propuesta:

Quedan 15 días:

  • Exfoliar la piel del cuerpo e hidratarla.
  • Dieta equilibrada, suprimir el alcohol, reducir las comidas grasas y consumir grandes cantidades de frutas y verduras que llenan el organismo de vitaminas.
  • Tomar el sol bien protegida o, en su defecto, hacer sesiones de rayos UVA con moderación.

Quedan 7 días:

  • Peeling facial
  • Limpieza de cutis para eliminar poros y tratar la piel con una mascarilla adecuada.
  • Si las piernas aparentan cansadas es conveniente mantenerlas elevadas al estar sentada, facilita la circulación, relaja y deshincha.
  • ¿Piel del cuerpo muy seca? Hidrata y nutre a diario las zonas más conflictivas: codos, pies, piernas y manos.

Quedan 24 horas:

  • Para que la piel del cuerpo luzca, nada mejor que una baño con sales y aceites minerales.
  • Depilación completa.
  • Imprescindible la aplicación de una mascarilla para preparar el rostro y otra especial para el cabello, que quede brillante y moldeable.
  • Es conveniente que la cena sea ligera, a base de alimentos fáciles de digerir. Ello ayudará a conciliar más fácilmente el sueño.

El día "B".

  • Si la cara muestra síntomas de cansancio, aplicar té frío para los párpados, hielo para las ojeras y agua termal en spray para el rostro.
  • Hidratar generosamente cara y cuerpo antes de la sesión de maquillaje. Además, una mascarilla de efecto inmediato tensará los rasgos.
  • El desayuno es conveniente que sea ligero, nutritivo y energético, a base de fruta, leche y cereales.
  • Una vez desayunada, será el momento para pasar a la sesión de maquillaje y peluquería, y, si hace falta, retoque de manicura.

Con estos consejos y los pequeños trucos que cada novia conoce para sacarse todo el partido posible ya está lista para deslumbrar al novio.

De la revista "Casarse en... Levante", Año 4, nº8

10 estrategias para estar impresionante

  1. Lo mejor es que un profesional te maquille. Tras el aluvión de besos y fotografías, ¡seguirás guapísima!
  2. Imprescindible manicura muy cuidada en tonos porcelana, beige, rosa claro o a la francesa. ¡Olvida el rojo!
  3. Antes de decidir el peinado, prueba dos o tres distintos que armonicen con tu vestido. Si quieres sanear el corte, hacerte mechas o reflejos, que sea diez días antes, para que puedas lavarlo varias veces.
  4. Elige un perfume que deje una estela sensual y romántica a tu paso.
  5. Controla tu peso: los nervios te harán adelgazar (o engordar) más de la cuenta.
  6. Hazte un blanqueamiento dental: tu sonrisa será espectacular. Puedes conseguirlo con peróxido de carbamida, una sustancia que tendrás que acoplar en unas férulas a los dientes durante 15 días o recurrir al láser. Mínimo un mes antes de la boda.
  7. Una semana antes del gran día, visita un centro de estética que ya conozcas para hacerte una limpieza de cutis, repasar la forma de las cejas, depilarte, decolorar el vello de los brazos... ¡o darte un buen masaje relajante!
  8. Si faltan 48 horas para la ceremonia y descubres un grano horrible... ¡ que no cunda el pánico! No lo toques y limpia la piel a fondo. Si no desaparece... un corrector especial de color verde te sacará del apuro.
  9. El día D: Ponte una mascarilla relajante antes de peinarte y, si te levantas con los ojos hinchados, aplica un algodón empapado en manzanilla. ¡Funciona!
  10. Y para triunfar contra los imprevistos... Ten a mano unos polvos sueltos con borla para evitar los brillos en las fotos, gloss para los labios y kleenex para hacer frente a las emociones.

De la revista Telva especial Novias, año 2005

Por los pelos

Objetivo: Un peinado impecable y actual

¿Convencional o atrvido? Sea cual sea su elección, el cabello de la novia debe brillar el día de la boda con un peinado fesco, joven y cómodo. Aquí encontrarás algunos consejos útiles.

Acertar con el peinado es la guinda que va a coronar a una novia que luce en su boda el vestido, los zapatos y los complementos que tanto le ha costado escoger y que son perfectos para ella. La elección del peinado suele dejarse para los dos últimos meses, momento en el que el resto de los elementos están ya decididos, por lo tanto cuando la novia acude a la peluquería puede orientar al estilista para encontrar juntos un peinado que luzca impecable ese día.

Antes de pensar si será mejor dejar el cabello suelto u optar por un original recogido recomendamos a la novia que visite a su peluquero para que revise el estado del cabello, diagnostique posibles problemas y aplique los tratamientos nutritivos, reparadores o colorantes necesarios. Este puede ser también el momento perfecto para decidirse por un corte, ya sean las puntas, el flequillo, un escalado o, por que no, las más intrepidas pueden pedir un corte que les proprocione un cambio de look total.

Una vez el cabello esté listo y saneado ha llegado el moento de buscar el estilo del peinado. Y para ello hay que tener algunas cosas en cuenta:

  • El peinado y el tocado son inseparables; el velo, la tiara, la diadema o las flores condicionan de forma irremediable el trabajo del estilista.
  • Si el vestido es escotado por la espalda vale la pena recogerse el pelo en un moño para destacar la espalda
  • En cambio, si el escote está en la parte delantera, el pelo suelto o un recogido bajo pueden ser la mejor opción.
  • Lo primero que observará el encargado de elaborar el peinado es la forma de la cara de la novia. Así, a un rostro redondo le pueden favorecer los despuntados y uno cuadrado pide vlumen. Los ovalados son los más versátiles.
  • Para conseguir un look romántico lo mejor es buscar peinados que den moviemiento al pelo
  • Si los rasgos de la cara son duros deben evitarse los recogidos muy tirantes ya qe potencian esa dureza
  • Si la novia tiene el pelo corto (una tendencia muy generalizada hoy en día en la mujer), debe saber que actualmente exiten muchos peinados de novia pensados especialmente para su extensión de cabello. Y, si se quiere un aspecto más tradicional, siempre es posible recurrir a los postizos.

Una vez escogido el peinado y tras hacer la pruebas necesarias sólo queda elaborarlo el mismo día de la boda. La novia puede optar por trasladarse a la peluquería o pedir al profesional que trabaje a domicilio. Ambas opciones son válidas siempre que el resultado final sea impecable.

De la Revista "Casarse en Levante", Año 4, nº 7

Decálogo para escoger un buen peinado

Tras la elección del vestido aún queda una importante decisión por tomar: qué peinado es el que más puede favorecer a la novia en la boda. La forma de la cara, el color y la longitud del pelo, la ropa y los complementos son alguos de los aspectos que van a ser claves. Resumimos aquí en un decálogos algunos sencillos - pero útiles - consejos para visitar al peluquero con la lección bien aprendida.

1. El profesional está capacitado para asesorar a la novia sobre el mejor peinado. Sin embargo, es aconsejable que la novia tenga una idea general de lo que quiere antes de ir a la peluquería.

2. Si el vestido es poco escotado (o incluso lleva cuello) es mejor optar por un recogido bajo y evitar las melenas sueltas.

3. Para los escotes, lo mejor es el cabello suelto o los semirrecogidos. No obstante, si el escote está en la espalda es preferible resaltarla con un moño.

4. Una novia muy alta evita siempre el volumen y opta por los recogidos bajos y sencillos. A las de poca estatura tampoco les interesa llamar la atención con un peinado muy voluminoso.

5. Respecto a la forma de la cara (es una de las primeras cosas que observará el peluquero) a los rostros redondos les van los recogidos altos y tirantes, los ovalados son los más polivalentes y los cuadrados piden volumen.

6. El pelo corto ofrece también muchas posibilidades y es muy adecuado si se quiere dar una imagen moderna o, porqué no, andrógina.

7. ¡Cuidado con los accesorios!. No hay que abusar nunca de flores, joyas, plumas o diademas.

8. Los postizos y extensiones son muy útiles para dar color, longitudo o volumen de forma temporal.

9. No esperes al último día para decidir el peinado. El peluquero te va a aconsejar que al menos hagas una prueba.

10. Las revistas especializadas en peinados pueden ser útiles para ver las múltiples posibilidades y las últimas tendencias en peinados para novia.

De la Revista "Casarse en Levante", Año 4, nº 8

jueves, 30 de octubre de 2008

Flores y ramos

Nada representa mejor el colorido y la festividad de las bodas que las flores, y por ello, siempre han sido parte imprescindible de ellas. La elección de la decoración floral tanto de la iglesia como del restaurante dependerá, en gran parte, del carácter que se le quiera dar a la ceremonia.

Flores para un día especial

El secreto para elegir la decoración más adecuada consiste en saber encontrar el equilibrio entre lo bello y lo discreto y la simplicidad y la inventiva. Lo ideal es dejarse asesorar por un florista que tenga experiencia en elaborar centros de mesa y otros tipos de adornos específicos para bodas. La primera reunión con él debería tener lugar de 3 a 4 meses antes de la boda, para poder planificar con calma la decoración. Generalmente, los floristas tienen un catálogo en el que se recogen decoraciones realizadas para otras bodas. Éste puede servir de inspiración para decorar la propia boda, especialmente tomando ideas de aquellas celebraciones que hayan tenido lugar en la misma época del año.

El florista debe saber jugar con los colores de las flores elegidas de forma que se mantegna una armonía en todo el conjunto, es decir, tanto en la iglesia como en el lugar en que se celebre el banquete.

Aún así, para que el florista pueda realizar una buena labor, antes de hacer sus propuestas debe conocer los gustos de los novios, el carácter que desean dar a la ceremonia y, si es posible, visitar los lugares que tendrá que decorar.

Y es que un buen florista debe encargarse de todos los arreglos de la iglesia y de la recepción de la boda. No hay que olvidar hablar tanto con el cura como con el encargado del restaurante para saber que tipo de decoración está permitida en el lugar.

En la iglesia dependerá de si ese día se oficia sólo vuestra boda o se celebran varias. En el último caso habrá que ponerse de acuerdo en la decoración con las otras parejas. Lo que hay que tener en cuenta es que en las iglesias no acostumbran a estar permitidos muchos ornamentos, por lo que generalmente se decora únicamente el altar, con centros de flores a ambos lados y debajo de éste.

Los bancos pueden adornarse con algún motivo floral o lazos, sin caer en la ostentosidad. Para ello es mejor colocar los ornamentos cada dos o tres bancos, lo que aportará un aspecto festivo pero no recargado. Si sobrase espacio para los invitados, conviene acotarlo de alguna forma para que se sienten cerca de la pareja. La manera más discreta y elegante de hacerlo es poniendo flores o plantas en aquellos bancos donde no se desea que la gente se siente.

En cuanto a los restaurantes, algunos incluyen en el precio del banquete los centors florarles que hacen juego con la vajilla, la mantelería y el estilo del salón, mientras que en otros se presupuesta aparte y es mejor dejar que sea nuestro florista quien se encargue de hacer los arreglos para conseguir un máximo de homogeneidad.

De la Revista "Casarse en Levante", año 4, nº 7

Las cuatro estaciones determinan nuestro estado de ánimo. Las flores características de cada una de ellas son un fiel reflejo del tiempo: colores pastel para la primavera, tonos vivos para el verano, mates para el otoño y rojos y verdes para el invierno.

Flores según la fecha de tu boda

Aunque tengas que tener en cuenta tu gusto para elegir las flores de tu boda, también es muy importante saber cuáles son las que hay en cada época del año, sobre todo para que las puedas encontrar fácilmente y porque determinará el precio final.

El ramo de novia, ya sea rústico, moderno, clásico o innovador - lo importante es que la novia se sienta cómoda con él y que se adecúe a su vestimenta y a su personalidad - marcará todo el conjunto de arreglos. De los colores de éste surgirán los demás arreglos: los del coche, las diademas de las niñas, los centros de la iglesia, los adornos del banquete... y todos ellos forman un único y sorprendente adorno floral que unificará cada uno de los acontecimientos de ese día.

Los profesionales especializados en el sector de la floristería auydarán a los novios con ideas y consejos basados en su experiencia y conocimiento, ya que existen detalles que quizás pasarían por algo sin su asesoramiento como son las tendencias del momento y las condiciones de cada tipo de flor según la estación del año en la que se celebre el romántico acontecimiento.

Hay algunas flores que puedes encontrar en cualquier temporada del año, pero hay que tener en cuenta que pueden ser de importación y aguantarán menos tiempo frescas: gardenias, rosas, margaritas, caléndulas, gerberas de varios colores, astromelias, amarilys, lilys, narcisos, azucenas, orquídeas, anturios, azaleas, claveles miniatura de varios tonos, bouvardias, camelias, claveles, dalias, crisantemos, lirios, freesias y magnolias.

También tienes que tener en cuenta que si te casas de día es mejor que utilices colores fuertes solos o combinados entre sí. Y, al contrario, si tu boda es por la noche, te harán falta flores de colores sobrios y no tan vivos.

Si quieres ir más allá de las flores tradicionales, durante todo el año se pueden encontrar una extensa variedad de elementos vegetales con los que se pueden hacer centros originales y que lucen mucho, sobre todo combinados con las flores de temporada, como la fruta, vegetales, etc.

Una vez sepas cuales son las flores que te gustan tienes que pensar que es necesario mantener un equilibrio entre el ramo y la decoración de la iglesia, los centros de mesa del restaurante, los manteles, la vajilla, el coche, etc.

Para que te resulte más sencillo, te sugerimos que elijas una o ods flores de temporara que te gusten y que sean del color que prefieras. Partiendo de esa base sólo tendrás que decidir el diseño de la decoración y de tu ramo, claro.

A continuación te mostramos las flores que corresponden a cada estación del año:

  • Primavera: Tulipanes, violetas, narcisos, pensamientos, bouvardias, lilys
  • Verano: Rosas de cualquier tipo, gardenias, iris, jazmines, lilas, lilys, magnoilias, algún tipo de violetas
  • Otoño: Rosas de varios tipos, dalias, orquídeas, hiedra
  • Invierno: Lilis, rosas, claveles, claveles miniatura, gerberas, margaritas, orquídeas, tulipanes, gardenias

.De la Revista "Casarse en Levante", año 4, nº 8

Invitaciones y detalles

Los preparativos de una boda pueden resultar una tarea dura y costosa y puede llegar a desanimar incluso a aquellas parejas que se lo tomen con más ilusión. Una de las partes más complicadas de desarrollar es precisamente la de la confección de la lista de invitados. Pero una vez decididos los asistentes, sólo queda lo más agradable: elegir las invitaciones y los detalles.

El placer de invitar

La industria papelera os ofrece una amplio surtido de colecciones y modelos de invitaciones y participaciones nupciales, por ello, la selección de las que se empleen para la propia boda será dificil, aunque muy agradable.

Antes de nada tendréis que decidir cuánto queréis invertir en esa partida de la boda. Hay que tener en cuenta el precio de cada invitación y ser conscientes de que variará en función de la cantidad que adquiriréis y también del tipo de papel y tinta que empleéis (no es lo mismo imprimir a una tinta que a cuatro colores o utilizar tinta, por ejemplo, dorada).

Teniendo en cuenta el abanico de posibilidades que existe en el mercado, sólo hay que elegir la que más se ajuste al gusto personal, el tipo de ceremonia y el aire que le queráis dar.

Generalmente, las parejas jóvenes soléis preferir diseños más frescos y desenfadados con viñetas o imágenes menos tradicionales. Asímismo el texto irá acorde con el estilo de la invitación de manera que éste también será informal y menos protocolario de lo habitual.

Para los que busquéis la originalidad y queráis imprimir vuestro sello personal podéis recurrir a la creación de un logo formado por vuestras iniciales. Una vez creado, lo podéis utilizar en todos los elementos propios de la boda, como por ejemplo, la carta del menú, las tarjetas de agradecimiento, los tarjetones de mesa, etc.

Los nostálgicos podéis hacer una original composición a base de fotografías vuestras de cuando érais pequeños y otras más actuales, para imprimirle un toque exclusivo o totalmente personalizado. Los más clásicos, en cambio, encontraréis propuestas de lo más delicado y acorde con vuestro gusto en infinidad de diseños, todos ellos pensados para dar la mejor imagen de los novios, puesto que no hay que olvidar que ésta es la carta de presentación de la futura pareja ante la gente.

Una vez elegido el diseño de la invitación y la participación, el resto de elementos deben imprimirse en base a ellos para conseguir una homogeneidad en todos los ámbitos.

Es importante que escribáis a mano los nombres de los invitados. En cuanto al envío de las invitaciones, éste debéis hacerlo con suficiente antelación como para que los asistentes tengan tiempo para organizarse la agenda de manera que puedan acudir a la cita.

Detalles

Lo más correcto es que, al finalizar la celebración, familiares, amigos y parientes se lleven un buen recuerdo, un obsequio como agradecimiento, una tradición que merece la pena conservar. Además, ahora todo es posible y, en cuanto a detalles, el mercado de celebraciones nupcioales no decepciona. Los novios más originales podrán proponer, idear y buscar la empresa más acertada para conseguir haceer realidad aquel detalle que creen que será el más preciado. Empresas cualíficadas y, sobre todo, de alto nivel artístico, son las que se encargan de comercializar este tipo de presentes y son las que conocern, por su experiencia, el gusto de los invitados. Cabe la posibilidad de personalizar los obsequios, algo que los invitados agradecen. Copas grabadas con los nombres de los contrayentes y la fecha del enlace, bombones en envoltorio especial, puros personalizados, cestas de flor seca, piezas de cerámica adornadas... e incluso perfumes exclusivos en frascos presentados en elegantes perfumes. Mil posibilidades para que dar las gracias no sea tan costoso...

De la revista "Casarse en Levante", año 4, nº 7

Las invitaciones son imprescindibles para la celebración de vuestra boda porque es la forma de dar a conocer vuestro enlace a amigos y familiares. Además, son el mecanismo perfecto (y tradicional) para informar del lugar y horario del evento y reflejar el estilo de vuestra boda.

Nunca sin vosotros

Las dos cosas a tener en cuenta a la hora de encargar las invitaciones son: el modelo de tarjeta y el texto que va a incluirse en su interior. El formato más utilizado es el de díptico (la base de cartulina u otro material doblada por la doblez horizontal). Las hay de diseños muy distintos y pensados para adecuarse al esrtilo que se desee dar: elegante, solemne, informal o desenfadado.

El carácter de la boda y la personalidad de los novios suelen ser los temas que mas pesan a la hora de elegir entre el amplio muestrario que poseen las imprentas y empresas especializadas.

La cantidad de invitaciones obviamente va relacionada con el número de invitados. Se aconseja no obstante hacer de más ante posibles pérdidas o un aumento inesperado de asistentes.

En el interior no deben faltar los nombres de los contrayentes, los teléfonos de contacto para confirmar la asistencia y un texto explicativo con datos sobre los lugares y las horas de la ceremonia y el banquete. En ocasiones, también puede ser útil incluir un mapa con los accesos para llegar a ambos puntos, más aún si están muy alejados entre sí.

De la revista "Casarse en Levante", año 4, nº 8

Nota de la administradora: Aunque no lo dice en los artículos, obviamente por razones comerciales, este es uno de los temas de la boda en el que más fácil es, para los novios mañosos, economizar algunos euros. Muchos modelos de invitaciones pueden realizarse en casa con los modernos equipos informáticos, economizando un gran importe, y pueden embellecerse a mano si se tiene cierta aptitud artística (los dos modelos que ilustran el reportaje son hechos a mano). Lo mismo con los detalles: me consta que algunas de las empresas especializadas que nombra directamente compran los mismos pequeños detalles que puedes encontrar en las famosas tiendas de "Todo a 100", y eso sí, luego los personalizan con un gusto exquisito - triplicando su valor. Es fácil imitarles.

Nuestra compañera Aurora nos ofreció en el panel de mensajes el siguiente enlace que os puede ser muy útil: Fantasías Miguel. Echadle un vistazo, podeis encontrar ideas como las siguientes, con explicaciones y material necesario. Eso sí, si no estais seguros de conseguir un resultado impecable, ni lo intentéis. Quedaríais bastante mal ante vuestros invitados.

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Fotografía y vídeo

Las fotografías y, actualmente, el vídeo, son, además de la memoria, el mejor recuerdo de los instantes de felicidad vividos. Y, por ello, durante los preparativos de la boda hay que dedicarle un tiempo a la búsqueda del mejor equipo de fotógrafos que se adapte a las necesidades de la pareja.

Recuerdos para siempre

El álbum de fotografías de boda es el mejor recurso para poder recordar, en cualquier momento, los momentos más felices de la vida en común de una pareja, para no borrarlos de la memoria. Aunque es un tópico asegurar que la celebración de una boda jamás se olvida, cuando los años pasan el único recuerdo palpable de aquel día de felicidad son las fotografías y el vídeo.

Por el valor que adjudicamos a las imágenes, resulta fundamental, para el día de la celebración de un acontecimiento como la boda, contar con el servicio profesional de un fotógrafo o de un especialista en imagen. Un reportaje fotográfico de boda no es un trámite más, tenéis que saber sortear tópicos y dedicarle tiempo a la búsqueda del profesional que más se ajuste a vuestras necesidades y gusto.

Para conseguir especificar y expresar vuestro gusto os recomendamos que veáis el trabajo de distintos equipos de fotógrafos (su book). No es conveniente contratar a un fotógrafo que tenga que cubrir más de una boda el mismo día, ya que los novios necesitan una atención personalizada y exclusiva (el recuerdo se lo merece).

Si queréis algo diferente de lo tradicional debéis hacérselo saber al fotógrafo con anterioridad, así como concretar cuántas fotografías realizará en blanco y negro, en color o en sepia (un color actualmente en auge). El blanco y negro tiene algunas ventajas, el contraste favorece la expresión y los tonos de la piel, sin embargo, el color es un tratamiento que captura el esplendor del día y el ambiente de fiesta, además de los detalles de los trajes y el entorno.

Los reportajes se distinguen, sobre todo durante los últimos itempos, en dos partes claramente diferenciadas: la formal y la informal. Por informal no hay que entender mala calidad, sino fotografías que captan los instantes que derrochan más espontaneidad y naturalidad (al fin y al cabo son las imágenes más sinceras y más agradecidas).

Eso sí, las fotografías de rigor, las más formales, también tienen que estar presentes en cualquier álbum de boda y son aquellas, imprescindibles, en las que la pareja aparece situada en lugares estratégicos y poses preparadas previemente (las clasificadas como las más típicas). Existen unas pautas clave, conocidas por todos los fotógrafos, que marcan los momentos más rigurosos en cuanto a las instantáneas, tanto durante la ceremonia como en la recepción y la celebración. Los profesionales están alerta en todo momento y conocen perfectamente las situaciones en las que deben estar presentes. Aparte de las fotografías más clásicas de una ceremonia, las instantáneas no acaban ahí: los preparativos y la recepción son casi tan importantes como la misma ceremonia.

Durante los preparativos:

  • Cuando la novia se retoca el maquillaje (o incluso en la peluquería) surgen algunos de los momentos más espontáneos.
  • La novia con sus padres y, si tiene damas de honor, también con ellas.
  • La novia en su casa ya vestida y maquillada, preparada para salir
  • El novio con sus padres (en la casa de ellos)
  • El novio con el padrino escogido
  • El novio al salir de la casa de sus padres para dirigirse al lugar de la ceremonia

Durante la recepción:

  • La salida del coche de los recien casados (sobre todo, el momento en que la novia baja del vehículo)
  • Las fotos con todos los invitados
  • La entrada a la sala de la celebración (con todos los invitados presentes y en pie)
  • El primer corte del pastel nupcial
  • La entrega del bouquet o ramo (y también de los muñecos decorativos del pastel)
  • El brindis general
  • El vals que inaugura el baile

No todos los recuerdos quedan plasmados sólo en papel... La grabación de vídeo es en la actualidad casi tan importante como el reportaje fotográfico. Ya no hay boda sin vídeo (actualmente se entrega en formato DVD y con versiones de diferente duaración). Además, siempre es un recuerdo más ágil de compartir con los demás: invitar a todos aquellos que participaron en la celebración a recordar los mejores momentos filmados, es la mejor manera de agradecerles su asistencia y colaboración, así, además, también podrán conocer el nuevo hogar de los recién casados...

De la revista "Casarse en Levante", año 4, nº 7

Las imágenes de una boda son momentos que deben quedar grabados para siempre. Las fotos y los vídeos son los instrumentos para no permitir que esos recuerdos se vuelvan lejanos. Con el paso del tiempo, los hijos, familiares, amigos y vosotros mismos podréis recrear cada una de las escenas románticas, emotivas, alegres y divertidas de ese gran día.

Una imagen vale más que mil palabras

La fotografía capta imágenes que son el resultado de varios meses de preparación y trabajo para hacer del día de la boda el más maravilloso para la pareja. Esto hace que la elección tanto del fotógrafo como del cámara tenga que ser muy cautelosa.

Os recomendamos que contéis con la ayuda de profesionales que estén al tanto de los avances técnicos y de moda y maquillaje, así estarán preparados para plasmar en imágenes vuestros momentos más significativos.

Ante todo, naturalidad

Esa fecha tan especial debe quedar en las fotos y en la filmación tal como sucedió. Lo ideal es que todos los instantes que queden inmortalizados tengan en común un elemento: la naturalidad. De ese modo se recordarán tal como fueron. Generalmente las posiciones artificiales hacen que no nos veamos bien en las fotografías, por lo que es recomendable evitarlas. Así sólo quedarán captados momentos emotivos y expresivos que más adelante serán el único recuerdo de esa ocasión tan especial.

Ideas para regalar

Las fotos son a menudo el regalo más preciado de una boda. Además, con un poco de imaginación, se pueden convertir en regalos muy originales:

  • Foto con dedicatorias: hay que escoger una foto reciente de los novios, montarla en una cartulina y hacer que firmen los invitados en la boda. Después, sólo hay que enmarcarla y entregársela a los novios como regalo.
  • Fotos grandes: Hay que elegir una buena foto de la boda en la que aparezcan los novios bien sonrientes. Se hace una ampliación, incluso podría ser tamaño póster. Después sólo hay que buscar un buen marco.
  • Recuerdos digitales: Cuando se lleven a revelar las fotos, hay que recordar pedir también las copias en CD. Ahora casi todas las casas de fotografía y revelado lo ofrecen. Se pueden pedir varias copias del mismo y regalarlas a los novios y familiares. Tendrán un recuerdo de su boda para toda la vida.

De la revista "Casarse en Levante", año 4, nº 8